abril 24, 2024

El alto representante para Política Exterior de la UE, Josep Borrell, ha endurecido este lunes más aún el tono contra Israel, al que ha acusado de usar el hambre en Gaza como “arma de guerra”. En una jornada en la que los ministros de Asuntos Exteriores europeos discutirán nuevas sanciones contra Hamás y, a la vez, contra los colonos violentos de Cisjordania, y en la que debatirán también la propuesta española e irlandesa de “revisar” el acuerdo de asociación con Israel, Borrell ha advertido de que el Gobierno de Benjamín Netanyahu está convirtiendo a la Franja en la “mayor tumba a cielo abierto” del mundo. “Sí, se está usando el hambre como arma de guerra. Digámoslo (…) Israel está provocando hambruna”, ha acusado Borrell al comienzo de una conferencia internacional sobre ayuda humanitaria que se celebra en Bruselas.

Poco después, en el Consejo de ministros de Asuntos Exteriores también en la capital belga, Borrell ha añadido que esta situación ha convertido a Gaza, que “antes era la mayor prisión a cielo abierto”, en la “mayor tumba a cielo abierto” del mundo. Una tumba “para decenas de miles de personas y, también, para muchos de los principios más importantes del derecho humanitario internacional”, ha subrayado.

La nueva cita de los responsables de la diplomacia europea en Bruselas se produce en medio de un endurecimiento generalizado del discurso de la UE, que reclama más accesos terrestres para la ayuda humanitaria, ante la crisis humanitaria en Gaza. Allí se está produciendo una “hambruna inaceptable”, afirmó el domingo en Egipto la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. En el mismo día, desde Jerusalén, el canciller alemán, Olaf Scholz, decía ante el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu: “No podemos quedarnos impasibles mientras los palestinos corren el riesgo de morir de hambre”. “Perseguir a Hamás es una meta legítima de Israel. Pero no importa cómo de importante sea el objetivo final, no se pueden justificar los medios y la muerte de civiles”.

Un argumento que Borrell ha retomado este lunes en Bruselas para instar a los Veintisiete a hacer más. “En Gaza no es que se esté al borde de la hambruna, estamos en un estado de hambruna que afecta a miles de personas. Scholz le dijo a Netanyahu que ‘no podemos quedarnos parados y ver cómo se mueren de hambre los palestinos’. Ok, entonces, ¿qué vamos a hacer?”, se ha preguntado el jefe de la diplomacia europea, que ha reclamado también que, más adelante esta semana, en la cumbre de los líderes de los Veintisiete, se produzca también una “revisión de la posición común” sobre Oriente Próximo.

En un comunicado conjunto, Borrell y el comisario europeo de Gestión de Crisis, Janez Lenarcic, han urgido a Israel a “permitir el acceso humanitario libre, sin impedimentos y seguro a toda la gente necesitada”, así como a “cooperar con URNWA y otras agencias de la ONU y actores humanitarios involucrados en la respuesta humanitaria”. Algo que incluye, han advertido, “emitir los visados y demás permisos” necesarios para el personal humanitario de forma “oportuna” para garantizar “su seguridad y el acceso sin trabas a los necesitados” de esta asistencia.

Acuerdo de asociación

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El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y el primer ministro irlandés, Leo Varadkar, enviaron a mediados de febrero una carta a la Comisión Europea pidiéndole que revise el convenio de asociación de la UE con Israel por las posibles vulneraciones del derecho internacional. “El acuerdo hace del respeto a los derechos humanos y los principios democráticos un elemento esencial de la relación”, señalaba la misiva, a la que tuvo acceso EL PAÍS, “y si considera que se está incumpliendo [pedimos a la Comisión] que proponga las medidas adecuadas”.

La propuesta no cuenta, sin embargo, con el apoyo de todos los socios comunitarios. La ministra de Exteriores alemana, Annalena Baerbock, lo ha calificado este mismo lunes como un “camino equivocado” que, ha advertido, podría cerrar el diálogo necesario con Israel. En similares términos se ha expresado también su par austriaco, Alexander Schallenberg.

Alemania considera que la mayor prioridad en estos momentos es acelerar la apertura de accesos terrestres para ayuda humanitaria —algo en lo que hay amplio consenso entre los Veintisiete— y, para ello, “necesitamos un canal de comunicación constante, especialmente con el Gobierno israelí”, ha recordado Baerbock en Bruselas. En ese contexto, “reducir las conversaciones es el camino equivocado”, ha zanjado. “En estas situaciones tenemos que mantener la cabeza fría y buscar el diálogo, no cortar las vías para ello”, ha coincidido Schallenberg.

No obstante, Borrell ha subrayado que no se trata de discutir una “suspensión total” del acuerdo de asociación, algo, ha recordado, que solo puede proponer la Comisión Europea. “De lo que hablamos es de la dimensión política basada en el respeto del derecho internacional humanitario y los principios humanitarios, el artículo 2 del acuerdo de asociación”, ha explicado. El de este lunes es solamente un debate político en base a cuyos resultados, ha agregado, se decidirá “cómo proceder”.

Mientras, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha manifestado su intención de solicitar un encuentro con Israel en el marco de dicho acuerdo de asociación. “Indicaré que una buena cosa será que pueda haber una reunión en la que participe Israel para poder tener un intercambio sobre este punto”, ha adelantado.

Bloqueo israelí a la ayuda

Las discusiones de los responsables de la diplomacia europea sobre la crisis de Oriente Próximo y la situación extrema de la población civil gazatí se produce en el mismo día en que la ONG Oxfam Intermón ha publicado un informe en el que denuncia que Israel bloquea de manera sistemática la entrada de ayuda a Gaza, a pesar de la orden dictada a finales de enero por el Tribunal Internacional de Justicia de permitir la entrega para subsanar la catastrófica condición de los gazatíes, informa Diego Stacey. Según la organización, Israel no solo no está facilitando los esfuerzos de ayuda internacional, “sino que los está obstaculizando activamente”. El documento señala que las autoridades israelíes, entre otras cosas, controlan un sistema de inspección deficiente que paraliza la entrada de ayuda y crean un cuello de botella para dificultar la ayuda y el comercio.

Los datos de la ONG ilustran la gravedad de la situación en la Franja. Antes del 7 de octubre, una media de 500 camiones entraba en Gaza. En febrero, la media cayó a 99, apenas un 20% de lo que recibía antes del inicio de la guerra. Además, las autoridades rechazan “arbitrariamente” artículos de ayuda con el argumento de que se les puede dar un doble uso militar, prohibiendo así la entrada de combustible, tuberías, linternas o suministro médico, según el reporte de Oxfam Intermón. Un gran porcentaje del material descartado acaba en un almacén en Egipto a pocos kilómetros de Gaza. “Israel ha propiciado un caldo de cultivo para el colapso humanitario y el único que puede arreglarlo es Israel”, señala la directora regional de la ONG para Oriente Próximo, Sally Abi Khalil.

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