abril 12, 2024

Estados Unidos ha matado a Abu Baqir al Saadi, un líder de la milicia proiraní Kataib Hezbolá en un ataque con dron en Bagdad, la capital de Irak, este miércoles, según ha informado el Mando Central. El comandante del grupo insurgente había estado al frente de los ataques que Kataib Hezbolá había lanzado contra posiciones de las fuerzas estadounidenses en ese país desde el comienzo de la guerra entre Israel y Hamás en Gaza en octubre, según las mismas fuentes. La policía iraquí ha identificado el cuerpo de Baqir al Saadi, junto a otra víctima del ataque, Arkan al Alaywi. Los dos viajaban en un vehículo cuando fueron alcanzados por el aparato no tripulado norteamericano.

Se trata del segundo ataque de EE UU en territorio iraquí desde que el pasado fin de semana alcanzase instalaciones de los grupos proiraníes en ese país y Siria como represalia a la muerte de tres de sus soldados en un ataque con dron en Jordania que dejó heridos a otros cuarenta, entre temores a que el conflicto en Gaza pueda extenderse a otros puntos de Oriente Medio. El golpe coincide con la quinta visita del secretario de Estado, Antony Blinken, a la región desde que comenzó la guerra en la Franja, en una misión en la que intenta presionar para un acuerdo de tregua temporal entre Israel y Hamás y preparar el día después del conflicto.

El ataque se produjo a las 21.30, hora de Bagdad, según el comunicado del Mando Central, que asegura que hasta el momento “no hay indicios de daños colaterales ni víctimas civiles”. El líder de Kataib Hezbulá había sido “responsable directo de la planificación y participación en los ataques contra fuerzas estadounidenses en la región”.

“Estados Unidos seguirá emprendiendo las acciones necesarias para proteger a los nuestros. No dudaremos en hacer responsables a todos aquellos que amenacen la seguridad de nuestras fuerzas”, asegura el mando responsable de las fuerzas estadounidenses en Oriente Próximo.

El Pentágono lanzó ataques aéreos con 125 proyectiles de precisión contra más de 85 objetivos en Irak y en Siria. En el primer país, mataron a 23 personas que guardaban las instalaciones, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, que cuenta con observadores sobre el terreno. En el segundo, 16, entre ellos civiles que se encontraban cerca de los lugares atacados, según el Gobierno.

Este lunes, el portavoz del Pentágono, el general Pat Ryder, aseguraba que más de 80 de los 85 objetivos habían quedado destruidos o inutilizables. Entre ellos se encontraban depósitos subterráneos de munición, centros de inteligencia y de mando, así como arsenales de misiles, cohetes y drones.

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Tras esos golpes, en los que Washington utilizó incluso aviones bombarderos que volaron expresamente desde sus bases en Estados Unidos, la Administración del presidente Joe Biden había asegurado que se producirían más ataques de represalia, en el momento y lugar de su preferencia. Pero también sostiene que no desea ampliar el conflicto ni desencadenar un enfrentamiento directo con Irán.

Estados Unidos ha llevado a cabo también ataques aéreos contra posiciones de las guerrillas hutíes en Yemen, respaldadas asimismo por Irán, para tratar de impedir los ataques de esos grupos contra los buques que atraviesan el mar Rojo.

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