abril 24, 2024

En TikTok, la guerra es un juego. La invasión terrestre de Gaza a finales de octubre ha supuesto la entrada de un número indeterminado de soldados israelíes con un teléfono móvil en el bolsillo. Con ellos se graban algunos en la red social de moda burlándose de la destrucción en la Franja, dedicando explosiones controladas a una hija, robando en casas abandonadas por los palestinos o jugando con una pala. Se trata de decenas de vídeos ―de los que en varios se ha podido verificar su ubicación y en otros la autenticidad del perfil― que toman los propios soldados dentro de Gaza, en su mayoría hombres de 18 a 40 años.

Uno de los trends, tendencias, como se denomina en el lenguaje de las redes sociales a una secuencia que se pone de moda reproducir, es mostrar el proceso de cargar un proyectil en un tanque y disparar. Otra, complementar un vídeo con música trance y las palabras “2-3, sha-ger”. Es la orden que recibe el operador de un dron militar para bombardear, con las sílabas separadas para que esté clara. Empezó por un vídeo del ejército israelí que generó curiosidad y superó el millón de visitas, y ha acabado convertido en una expresión viral multiusos.

Otra tendencia consiste en grabarse desde dentro de un blindado o un buldócer. A veces, con una voz de fondo cómica en la que alguien cuenta que va a trabajar en un cuatro por cuatro para evitar los atascos. Uno, mientras demuele un edificio; otro, llevándose un vehículo por delante, acompañado del comentario: “He dejado de contar los coches que he borrado”.

Las grabaciones transmiten el cambio de ánimo nacional desde el ataque masivo de Hamás el 7 de octubre. A menudo llevan como canción Harbu Darbu, número uno en reproducciones en el país y con frases como “Otra X en el arma porque a cada cerdo le llega su San Martín” o “¿A quién crees que le gritas Palestina sin consecuencias?”.

También se ve a militares jugando con objetos aparentemente hallados en las casas: dando vueltas en bicicletas infantiles o toques a una pelota con una pala de tenis playa, en respuesta a un mensaje sobre el miedo de los soldados israelíes a entrar en Gaza. En otro vídeo, un soldado sujeta un colgante de plata mientras quien graba le dice a la pareja que le espera un regalo de Gaza. “Made in Gaza” —hecho en Gaza, en inglés— responde el otro imitando el acento árabe.

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Sarcasmo y mensajes a los seres queridos

Algunos vídeos son una burla de la destrucción causada en la Franja, donde más de la mitad de los edificios han resultado dañados y hay barrios enteros borrados, sobre todo en el norte. En uno, verificado en la calle Rashid de Ciudad de Gaza, se ve una construcción apenas en pie y una voz mofándose de las ventajas de vivir en un edificio por el que entra el aire por las cuatro direcciones. Otro, con las coordenadas verificadas y música bucólica de fondo, muestra una hilera de inmuebles dañados frente a la playa con el mensaje: “Un hotel libre en Gaza”.

Dos soldados simulan un anuncio inmobiliario para quienes no tienen vivienda subvencionada en Israel. “Ahora hay un poco de explosiones y de caos, pero aquí nos vamos a preocupar de que haya dentro de poco nuevos terrenos […] Con la ayuda de Dios, dentro de poco habrá aquí un apartamento también para vosotros”, dice uno de ellos. En otra recreación cómica, uno pregunta por la sucursal más cercana de Aroma, la mayor red de cafeterías. Recibe indicaciones y la advertencia de que no abre hasta las 09.00. Luego muestra el paisaje desolador de la calle.

Hay más. Como el que transcurre dentro del Tribunal Supremo (posteriormente dinamitado por las tropas) y va acompañado del mensaje: “No hay juicios hasta próximo aviso”. O el que canta irónicamente la canción Era mi casa en un apartamento destrozado. Un soldado que se identifica dentro del hospital Al Shifa, de la capital, se queja frente a un estand digital roto, de los que dan el número de cita, de que no puede pedirla para hacerse una limpieza dental. O un juego de palabras: ―“¿Sabes por qué Hamás solo tiene estribillos?” ― “Porque no tiene batim”, la palabra que en hebreo significa tanto versos como casas.

Dentro de un apartamento, un soldado protesta porque otros dos le han roto una vela y recuerda que “hay que cuidar de la casa”. Después gira el móvil para mostrar que todo está medio en ruinas. En uno de los más recientes, se ve a otro militar estrellar contra el suelo regalos infantiles y productos de papelería en las estanterías de una tienda que sitúa en Yabalia, el campamento de refugiados en el norte de Gaza. Va diciendo precios en promoción entre las risas de quien graba.

Algunos no son sarcásticos, sino que aprovechan la presencia en Gaza para lanzar mensajes a seres queridos. Como el que dedica la explosión controlada de un edificio a su hija porque cumple dos años o el que pide matrimonio a su novia entre los aplausos del resto “en el corazón de Gaza”, como reza el mensaje que acompaña la imagen.

Hay un último tipo, más ideológico que burlesco. Son mensajes a favor de restablecer Gush Katif, el bloque de asentamientos con 8.000 colonos que hubo en Gaza desde poco después de su conquista en la Guerra de los Seis Días en 1967 hasta que el Gobierno de Ariel Sharon ordenó su evacuación en 2005. Lo apoya un 22% de la población, según un sondeo, y es un sueño explícito de algunos ministros del actual Ejecutivo, aunque el primer ministro, Benjamín Netanyahu, ha dejado claro que “no es realista” y el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, que sería “un gran error”.

Por eso, en uno de los vídeos, un soldado lanza un mensaje a Netanyahu frente a la cámara: “Escucha, Bibi: Encontramos [a los habitantes de Gaza], expulsamos y nos asentamos”. En otro, unos 15 soldados cantan “Volveremos” al son de una guitarra. En un tercero, un militar borra las palabras en árabe que quedaron escritas con tiza en la pizarra, aparentemente de una escuela, para colgar una cinta naranja, el color del movimiento contra la evacuación de Gush Katif.

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