mayo 18, 2024

La Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas (Frontex) devolvió en 2023 más inmigrantes en situación irregular que nunca. Según un informe interno al que ha tenido acceso El PAÍS, 39.239 personas fueron expulsadas ese año, una cantidad sin precedentes que ha ido aumentando al menos desde 2015 y que supone un 58% más que en 2022. Esta cifra, sin embargo, tiene matices: la mayoría de ellos, en torno al 55%, regresó a sus países de forma voluntaria, mientras que el resto lo hizo de manera forzosa. “El aumento sostenido y constante del número de retornos financiados por la agencia demuestra que los Estados miembros consideran a Frontex como un socio eficaz y fiable en la ejecución de todo tipo de retornos”, celebra el documento. En los últimos años, la agencia ha identificado la expulsión de migrantes sin derecho a asilo como una de sus labores principales en un contexto de creciente endurecimiento de la política migratoria de la UE. Esas líneas han quedado consolidadas en el pacto migratorio europeo que ha aprobado este jueves la Eurocámara.

A pesar de encadenar cifras récord, Frontex está aún lejos de alcanzar ese objetivo de convertirse en uno de los agentes más relevantes en el capítulo de devoluciones: en 2023 todos los Estados miembros en conjunto dictaron 430.650 órdenes de abandonar el país y apenas 109.085 personas fueron efectivamente devueltas, alrededor del 25%. Si se tiene en cuenta que Frontex ejecutó otros 39.239 retornos, se trata de un 36% del total de expulsiones; el resto fueron realizadas por los propios Estados miembros.

Los datos del último semestre, que son los que se analizan con profundidad en el documento, indican que los países más activos fueron Alemania, Chipre y Francia. Juntos concentraron el 60% de todos los retornos en los que participó la agencia. El hecho de que Alemania encabece la clasificación de devoluciones coincide con el endurecimiento de las leyes en el país para acelerar las expulsiones, de igual manera que ocurre con Francia y su reciente nueva ley de inmigración. España, con 506 devoluciones en colaboración con la agencia, se mantiene entre los menos activos.

A pesar de que este organismo lleva aumentando sus cifras de retornos desde su creación en 2004, muestra prudencia en sus previsiones para los próximos semestres, aunque sugiere que necesita más dinero. El informe mantiene que para que el aumento sea “sostenible”, la implicación de los Estados miembros “debería ir acompañada de un crecimiento estable de los recursos financieros a disposición de la agencia lo largo de los años”. El gasto de Frontex para ejecutar deportaciones de 2022 fue de 79 millones de euros, casi cuatro veces más que en 2020. Pero, además, dispone de un presupuesto de 40 millones de euros para el período 2023-2027 destinado exclusivamente a la compra de aviones fletados que permitan realizar las devoluciones forzosas, según su Plan de Adquisiciones de 2023.

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Una de las muestras del crecimiento de Frontex es su progresivo despliegue de personal y actuaciones de control fronterizo. En la actualidad, la agencia dirige 19 operaciones dentro y fuera de los límites de la UE para tratar de supervisar los 500 millones de cruces que registra la UE anualmente, con más de 2.000 agentes desplegados, una cifra que se pretende ampliar hasta los 10.000 uniformados para 2027. Frontex es la agencia europea que más crece, según se lee en su propia web, y el aumento de sus partidas presupuestarias lo atestigua: han pasado de recibir apenas seis millones de euros en 2005, tras su nacimiento, a los más de 845 millones concedidos para 2023.

Con estas cifras, Frontex avanza en el objetivo de convertirse en una herramienta esencial de la UE para devolver a extranjeros a sus países de origen, una meta enmarcada en la política migratoria comunitaria que tiene entre sus prioridades acelerar y multiplicar las expulsiones de quienes no cumplen los requisitos para quedarse en territorio comunitario por ver su solicitud de asilo rechazada, por ejemplo.

Para la ejecución de retornos, la agencia cuenta con unidades específicas de apoyo y escolta en los aeropuertos europeos. Actualmente, existen 62 equipos activos en ocho ubicaciones de seis Estados miembros que contribuyeron a la ejecución de 8.564 expulsiones. En el último semestre de 2023, esta división se amplió con más efectivos en los aeródromos de París y Berlín, y también en la sede de Frontex, en Varsovia, para ser destinados a un lugar u otro en función de las necesidades.

Estos nuevos datos se han recabado en un momento en el que la Eurocámara acaba de aprobar el nuevo Pacto de Migración y Asilo, que pretende homogeneizar la legislación europea en materia de inmigración. Sus detractores, entre ellos cientos de ONG, alertan entre otras cosas de que multiplicará los procesos de devolución, una previsión con la que también cuenta Bruselas. “Creo que durante el próximo mandato veremos duplicarse la tasa de devoluciones. Hemos hecho mucho [a este respecto] durante este mandato y ahora estamos mejor preparados”, afirmó este martes la comisaria de Interior de la UE, Ylva Johansson, en Bruselas, informa Silvia Ayuso.

Retornos en vuelo chárter

El informe da pistas de cómo procede la agencia en el ámbito de los retornos. Del 45% de las devoluciones que realizó de manera forzosa en el segundo semestre de 2023, en torno al 60% fue en vuelos chárter fletados por Frontex. “El uso de vuelos chárter se prioriza principalmente por razones de seguridad, por ejemplo en casos de mayor riesgo en los que no pueden ser retornados fácilmente en vuelos regulares”, se lee en el informe. Mientras, en los vuelos regulares prevalecen los que retornan voluntariamente. “Los vuelos regulares y chárter se complementan cada vez más para garantizar el retorno efectivo de diferentes perfiles de migrantes a un número creciente de países no pertenecientes a la UE”, afirma el documento.

Tanto el número de retornos voluntarios (incentivados por diferentes vías) como forzosos aumentaron en comparación con respecto al semestre anterior en un 28% y un 10% respectivamente. A pesar de un aumento en los forzosos con respecto en esos seis meses, el número de los voluntarios mostró un crecimiento mucho más rápido y siguió superando a las devoluciones por la fuerza.

La agencia participa de los retornos cuando la requieren los Estados miembros. Primero evalúa la petición en función de su coste y efectividad, cuestiones de seguridad, condiciones operativas, respeto a los derechos fundamentales y decide si la acepta o rechaza la solicitud, o si propone alternativas. Los Estados miembros, en cualquier caso, mantienen su potestad de organizar sus propios vuelos sin necesidad de que participe Frontex.

En su explicación de esos criterios de efectividad, llama la atención un dato: en el segundo semestre de 2023 hubo cuatro vuelos chárter en los que viajaban menos de 10 retornados, un número anecdótico para el coste que supone. Frontex, sin embargo, justifica que se hayan realizado por “dar prioridad al retorno de delincuentes que suponen una amenaza para la seguridad nacional y de la UE” o para “estimular la cooperación con determinados países de destino” para que en el futuro acepten vuelos con un mayor número de retornados. Dos claves en la política de retorno de la UE.

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