mayo 18, 2024

Irlanda del Norte ha sido estos años el escudo que ha frenado las ambiciones más extremas y aislacionistas de los conservadores británicos. Suavizó las consecuencias del Brexit, con el Protocolo de Irlanda, y sus tribunales han dado ahora un serio varapalo al plan del primer ministro, Rishi Sunak, para deportar a inmigrantes a Ruanda. El magistrado Michel Humphreys ha sentenciado este lunes que la Ley de Migración Ilegal, el texto que da soporte jurídico a las expulsiones al país africano, contraviene partes fundamentales del llamado Acuerdo Marco de Windsor, firmado a principios del año pasado por Londres y Bruselas. Aquel pacto puso fin a un largo periodo de enfrentamiento entre el Reino Unido y la UE, al corregir los apartados más polémicos del llamado Protocolo de Irlanda. A su vez, este tratado, fundamental para que el Brexit saliera adelante, definía el encaje del territorio norirlandés en el escenario creado por la salida británica del club comunitario.

El magistrado del Tribunal Superior de Irlanda del Norte cree que la ley de migración choca con la defensa de los derechos humanos contemplada en todos esos pactos, que buscaban preservar la vigencia del Acuerdo de Viernes Santo o Acuerdo de Belfast de 1998, por el que se alcanzó la paz en una región atormentada por décadas de violencia sectaria. El juez Humphreys señala, además, la contradicción entre algunos apartados de la nueva ley de Sunak y la Convención Europea de Derechos Humanos, por cuyo cumplimiento vela el Tribunal de Estrasburgo.

La decisión judicial responde a los recursos planteados tanto por la Comisión de Derechos Humanos de Irlanda del Norte como por los abogados de un solicitante de asilo de 16 años, procedente de Irán, que reside en Belfast después de llegar al Reino Unido como menor sin acompañamiento. Llegó en una pequeña embarcación que atravesó el canal de la Mancha, procedente de Francia, y aseguró, al iniciar los trámites, que sería asesinado o acabaría en prisión si las autoridades de inmigración le devolvieran a su país.

Sunak, que este mismo lunes volvía a prometer que desobedecería cualquier intento del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de frenar los vuelos a Ruanda, ya ha respondido a la decisión del juez Humphreys. Su Gobierno, ha anunciado, recurrirá la sentencia en la próxima vista fijada por el juez para finales de mayo. “Esta decisión no supone ningún cambio respecto a los planes operativos preparados para enviar a partir de julio a Ruanda a los inmigrantes ilegales, ni cuestiona la legalidad de la Ley de Seguridad de Ruanda [el segundo texto aprobado por el Parlamento, para evitar que los tribunales cuestionen la seguridad del país africano]”, ha dicho el primer ministro. “Siempre he dejado muy claro que los compromisos acordados en el Acuerdo de Viernes Santo deben ser interpretados con la intención original con que se redactaron, y no para utilizar el texto como tapadera para incluir asuntos como la inmigración ilegal”, ha señalado Sunak.

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