diciembre 7, 2023

Euroliga jornada 5

Real Madrid

Barça

Barça

Tercer clásico de la temporada y tercera victoria del Madrid, una por torneo: Supercopa, Liga y Euroliga. Y 13 triunfos en 13 partidos para los blancos en un arranque demoledor. El último festejo fue el más sufrido, un encuentro loco en la competición europea que el equipo de Chus Mateo ató en los últimos segundos después de muchos volantazos en ambos lados. Los 20 puntos de Deck y los 10 rebotes de Hezonja cortaron la racha de siete encuentros seguidos vencidos por el conjunto de Grimau y auparon a los madridistas un puesto por delante en la clasificación. El Barça cargó con su anotación más baja esta campaña en una cita en que las defensas ahogaron a los ataques.

Las bajas de Yabusele y Laprovittola en cada bando alteraron el escenario. Chus Mateo apostó por Abalde, que rema para regresar a la élite después de una larguísima lesión. Grimau conjugó a Abrines con Kalinic. De esos movimientos de ajedrez surgió mucho más enchufado el equipo barcelonista. El músculo y la defensa mandaban y ahí el conjunto visitante se encontró más cómodo para manejar el reloj. Vesely sacaba de la cueva a Tavares y los azulgrana tapaban las líneas de pase del visionario Campazzo, sufriente para detener a Abrines (2-9). Los blancos se colgaban del gigante de Cabo Verde, prolífico en los mates y en los rebotes ofensivos. Sólo él había anotado en los locales en los primeros seis minutos. El Barça repartía más el balón y un bingo exterior de Satoransky estiró la renta al 6-14. Willy tomó el relevo anotador y el Barça alcanzó la primera pausa muy por encima en el juego: 12-19.

El Madrid se estrellaba contra el aro desde el perímetro, lastrado por alguna pérdida de más. La resistencia la comandaba Poirier, que no deja de hacer méritos como relevo de Tavares. El conjunto blanco seguía en pie gracias a sus hombres interiores. Willy mantenía el baile en la pintura y el Barça atrapó una jugosa ventaja (16-30). Pero los barcelonistas son todavía un equipo en construcción y citas como la del WiZink miden las hechuras. Sergio Rodríguez animó a su equipo, abriendo los huecos que hasta entonces estaban negados, y Campazzo dejó atrás su versión gris del inicio de la noche para volver a ser el base que todo lo ve. A lomos del argentino y de su alianza con Deck, el Madrid comenzó a sumar y el Barça se hundió en un bloqueo difícil de descifrar. En los seis minutos finales del segundo cuarto, ni un solo punto azulgrana, y un 12-0 para los blancos para resucitar. De colofón, un triple de Deck en el último segundo que suponía el primer acierto exterior de su equipo después de 14 fallos consecutivos a distancia: 28-30.

La inercia continuó tras el paso por el diván. El Madrid asomó por primera vez la cabeza en el marcador (32-30), hasta que Kalinic cerró con una penetración una eternidad de ocho minutos de los azulgrana sin tocar la red. El partido había vuelto a la casilla de salida cuando durante un buen rato parecía ir solo en una dirección. Campazzo y Deck alimentaban a los blancos y Hezonja se multiplicaba en los dos tableros, un comodín que hace muchas cosas bien. La maldición en el tiro exterior era ahora barcelonista. Y Grimau se encontró con otro dolor de cabeza por la cuarta infracción de Satoransky. Sin Laprovittola, un roto. Hasta el tranquilo técnico azulgrana cargó con una técnica por protestar. Campazzo no paraba de asistir y Deck no paraba de anotar (51-41). El apagón ofensivo del Barça era absoluto. Un 35-11 lo decía todo.

Mismo guión. Cuando el conjunto barcelonista mandaba, se puso a temblar. Cuando los blancos llevaban las riendas, otro tembleque. El Barça buscó la reacción con el descaro de Jokubaitis mientras el Madrid trataba de contener las fugas. El Barça escribió un 1-11 cuando parecía tocado y hundido, agitado por el base lituano. Todavía había chicha en el clásico (58-54 a falta de dos minutos). El Madrid era incapaz de anotar en jugada (ocho minutos sin un bocado) pero crecía desde los tiros libres que se ganaba Campazzo en el cuerpo a cuerpo.

La conexión entre Satoransky y Jokubaitis llevó la resolución al límite en unos segundos interminables por los parones en el juego y las consultas al videoarbitraje. A falta de cuatro segundos, y con 63-60, el checo se ganó tres tiros libres. Falló el primero. Era la última bala. Tercer clásico del curso y tercera victoria blanca. Y 13 de 13.

REAL MADRID, 65; BARCELONA, 64

Real Madrid: Campazzo (6), Musa (4), Abalde (0), Deck (20) y Tavares (8)—quinteto inicial—; Rudy (0), Hezonja (7), Sergio Rodríguez (4), Poirier (14), Llull (2), Ndiaye (0). 

Barcelona: Satoransky (10), Abrines (11), Kalinic (7), Da Silva (3) y Vesely (12) —quinteto inicial—; Brizuela (2), Willy Hernangómez (13), Parker (0), Nnaji (0), Jokubaitis (6), Parra (0). 

Parciales: 12-19, 16-11, 23-11 y 14-23.

Árbitros: Belosevic, Nedovic y Kardum. Eliminaron por faltas personales a Satoransky.
WiZink Center. Unos 7.000 espectadores. Se guardó un minuto de silencio por Fernando Fernández Tapias.

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