abril 24, 2024
Los padres de Lucho Días, Cilenis Marulanda y Luis Manuel Díaz en una foto compartida en sus redes sociales.@cilenismarulandamolina

Los padres del futbolista Luis Díaz han sido secuestrados este sábado en Barrancas, un pueblo de La Guajira, una región colombiana junto al mar Caribe. El matrimonio, que vive en esa localidad, estaba en una gasolinera cuando unos hombres armados y en moto los abordó y se los llevó, como muestran las imágenes captadas por las cámaras de seguridad del establecimiento. Unas horas después se supo que la madre había sido liberada tras una intensa búsqueda policial y militar.

“Ya tenemos a la mamá sana y salva. Su integridad y su salud están sin ningún inconveniente”, ha dicho el jefe de policía, William René Salamanca, que anunció que va a viajar hasta el lugar para ocuparse personalmente de la investigación. La madre fue rescatada gracias al corte de carreteras y el despliegue de policías y soldados en la zona tras conocerse la noticia. El operativo, aún mayor con el paso de las horas, está enfocado ahora en liberar al padre, Luis Manuel Díaz, conocido como Mane. El Ministerio de Defensa ofrece cerca de 50.000 dólares por información sobre su paradero. Las Fuerzas Militares han desplegado dos pelotones motorizados, aeronaves no tripuladas, puestos de control, un helicóptero Black hawk, un avión con radar especializado en búsquedas y más de 100 hombres.

El Estado en el que se llevó a a cabo el secuestro limita con Venezuela, por lo que las autoridades temen que Mane haya sido trasladado allí. El ministro del Interior, Luis Fernando Velasco, dijo que se está haciendo lo posible para que esa posibilidad, que dificultaría mucho el rescate, no ocurra: “El accionar de la fuerza publica busca cerrarle el paso a estos para evitar que trasladen al papá de Luis Díaz a Venezuela, que es una primera hipótesis, y le pido a la ciudadanía que denuncie si sabe algo”. Por ahora ningún grupo delincuencial, como pueden ser la guerrilla o los paramilitares, ha reivindicado el secuestro, lo que lleva a la policía a pensar que se tratan de delincuentes comunes. Para encontrar un caso parecido hay que retrotraerse al año 2000, cuando las FARC, entonces en pleno apogeo, retuvo durante 24 horas al ciclista Lucho Herrera, un mito del ciclismo colombiano.

La policía temía que algo así le pudiera ocurrir a la familia del jugador estrella de la selección colombiana de fútbol. Hace año y medio, le pidió a Mane que no visitara una finca de café que tenía en las montañas ante el temor de que alguna mafia local lo secuestrara. Díaz, según le contó a este periódico, no dormía todas las noches en el mismo lugar y estaba alerta por si algún coche lo seguía cuando conducía por la zona. Su hijo, que juega en el Liverpool, debía enfrentarse este domingo al Nottingham Forest, pero no lo hizo. Sus compañeros le dedicaron la victoria por 3-0.

El entrenador, Jurgen Klopp, se mostró muy afectado por lo ocurrido. “Nunca antes había tenido esto. Es una experiencia nueva que nunca tuve”, dijo. “Tuvimos un cambio de última hora por la situación privada de Luis Díaz, algo duro para todos para ser honestos. Fue una noche difícil. Ahora estamos aquí, tenemos que concentrarnos en el fútbol pero fue una preparación especial, nunca había pasado por algo así. Es una nueva experiencia que nunca hubiera necesitado”, agregó.

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En una forma de actuar un tanto cuestionable, el jefe de policía grabó y publicó en sus redes sociales la conversación que mantuvo con la madre nada más ser liberada. Hizo lo mismo cuando habló por teléfono con Luis Díaz, que está en Inglaterra. “Lucho, para preguntarle el estado de salud de su papá. ¿Cuál es? ¿Él sufre de alguna enfermedad? ¿Él necesita algún medicamento?”, preguntó el general Salamanca. El jugador dijo que, según tiene entendido, no padece ninguna dolencia. Después le dice que si tiene alguna pregunta. “Muchísimas gracias. Nos hemos estado comunicando con mi familia, preguntas no tengo ahora”, contesta.

El operativo para traer al padre con vida es gigantesco. Las autoridades son conscientes de la mala imagen que proyecta el país con casos como este, que ha tenido un eco mundial. Colombia ha minimizado los secuestros, que fueron una constante en los noventa y el principio de los 2000. Pero en los dos últimos años han ido al alza. Las estadísticas del Ministerio de Defensa muestran que entre enero y marzo de 2022 secuestraron a 35 personas, mientras que en el mismo lapso de 2023 fue el doble: 71. El mismo informe señala que en todo 2021 se perpetraron 160 y en el siguiente año fueron 222, lo que significa un aumento de más del 38%. En su peor época, Colombia llegó a reportar hasta 3.500 secuestros al año.

Luis Díaz jugó en el Junior de Barranquilla hasta que en 2019 lo fichó el Porto. En Portugal explotó en apenas dos años y lo compró el Liverpool por 45 millones de euros. Con la selección hizo un gran papel en la Copa América de 2019, en la que Colombia quedó tercera ―metió cuatro goles en cinco partidos―. Ahora trata de recuperar la forma después de haber estado fuera de los terrenos de juego durante seis meses por una lesión de rodilla.

El futbolista es un ídolo en su país, un ídolo malentendido para ser más precisos. A menudo se repite que de niño vivió en la miseria y tuvo problemas de malnutrición. La prensa insiste en que creció en una reserva indígena y que criaba borregos en el monte. En realidad, creció en el núcleo urbano de Barrancas, en un entorno modesto, pero fue a un buen colegio y tuvo unos padres entregados. Aprovechó que su abuela es wayuu para jugar en la selección indígena de su país, pero no habla el idioma y apenas ha tenido contacto con esa etnia. Por tanto no se trata de un futbolista indígena, como a menudo se suele decir. Ahora pasa por sus horas más difíciles.

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